La antigua Corona de Aragón, que durante más de tres siglos unió Valencia con el sur de Italia, nos inspira profundamente: de ahí nace lo que somos hoy.
Aquel período dejó una huella única: el Siglo de Oro valenciano y el esplendor renacentista de Nápoles, entonces considerada capital cultural de Europa.
De esa herencia surge la afinidad entre dos territorios lejanos pero unidos por un mismo espíritu mediterráneo.
En CASA D’ARAGONA, esa conexión vive en el pan artesanal, en la pizza napolitana al fuego vivo y en los productos que evocan nuestras raíces italianas.
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